domingo, 21 de diciembre de 2008

Preocupante entrada en el invierno, y no precisamente porque en Copenhague haga mucho frío


Siete mujeres fueron asesinadas de un tiro en la nuca o en el pecho a fines de noviembre en Grozni, la capital de Chechenia, y sus alrededores. Las autoridades de esta república rusa castigada por la guerra han reaccionado con indiferencia o desprecio por las víctimas y comprensión de los supuestos motivos de los criminales. Los verdugos, presuponen, actuaron de acuerdo con las costumbres chechenas, según las cuales las "mujeres de vida disipada" son ajusticiadas por sus parientes. Pero defensores de derechos humanos locales advierten de que las misteriosas muertes no tienen que ver con sus tradiciones, porque la "reparación del honor mancillado" jamás fue pública, sino que se ejecuta en el círculo familiar. A la culpable se la hace desaparecer (muerte o destierro) y nadie vuelve a mencionarla.

En este (des)orden de cosas, la Universidad Estatal de Chechenia (financiada con el presupuesto ruso) obligó a todas las estudiantes a ponerse el pañuelo en la cabeza en el marco de la campaña para el "renacimiento espiritual y moral" impulsado por Kadírov.

2 comentarios:

Hoy, artista dijo...

Qué facil parece ser confundir lo inhumano con la tradición. Sea dentro o fuera de la casa, no hay justificación para matar a otro ser, pero tal parece que los seres humanos estuviéramos yendo hacia atrás en vez de avanzando hacia la verdadera igualdad. Me gusta la propuesta de tu blog de dejar el género a un lado y simplemente ser. Y gracias por visitar hoy, artista! Tanya

Carmen Velasco dijo...

Mil gracias, Tanya, por visitarme y dejar tu inteligente reflexión y generoso apoyo. En efecto, esa oscilación humana entre cercanía y alejamiento de la realidad ocurre en todos los ámbitos de la vida. Y en nuestro tiempo produce peligrosos fantasmas.
Hasta pronto!
Carmen V.