Se lee que hay que “sentir lo que no se ve” aludiendo a cuestiones de alimentación, aunque puede ser aplicado a otros ámbitos.
Se lee que las chicas agitan el “furor- bi” porque las
experiencias con algunos hombres las dejan medio agotadas y deciden fluir, en
este caso sinónimo de huir de semejantes prendas.
Se lee que “cuando uno no tiene lo que quiere, debe querer
lo que tiene”.
Se lee que, en una ciudad cualquiera, una niña iba de la
mano de su madre por un parque con dos paseos paralelos y entre la arboleda avanzaban
tres hombres. La madre apretó la mano de la niña y tiró con brusquedad para obligarla
a cambiar al otro paseo. Las caras varoniles se llenaron de dientes resplandecientes
y la pequeña comprendió al instante que debía seguir a su madre.
Es lo que tiene la risa, esa mueca, es un enigma desplegado
en el rostro. Pero se dice que también libera hormonas. Tanto hay que decir
sobre la risa y la sonrisa… Ábalos sonriendo a sus anchas porque quien es
socialista es feminista. Salazar agitando la entrepierna entre risitas ante las
mujeres sentadas en sus puestos de trabajo. Sánchez enseñando su dentadura
perfecta al afirmar que es el presidente del partido más feminista de la
historia, Zapatero amplia sonrisa protectora hacia sus hijas, joyas de su corona.
Lexicológicamente hablando, se descojonan.
Porque reír es un buen desahogo y excelente sin duda para la
salud.
La pregunta es qué piensan las mujeres, incluidas las secretarias
abnegadas que entregan su vida a su jefe como si el tiempo no hubiera pasado; el
tiempo como piedra angular. Y de qué manera sonríen las mujeres desde el poder.






