martes, 7 de julio de 2026

7 de julio: Crónicas de N

 

Mucho indigna el 7 de julio: el horror del asesinato de Nagore Laffage en el mismo día y mes de 2008; el horror de un asesino condenado “homicida” por un jurado popular; el horror de los treinta y seis golpes, la rotura de la mandíbula y el cráneo de Nagore; el horror de que el asesino esté suelto vinculado de algún modo a la profesión médica o psiquiátrica; el horror de que fuera precisamente en los sanfermines, espanto de fiesta veraniega que ataca sin piedad todos los años. Ultrajente, pocas cosas han cambiado...

Se lee que en opinión de la ministra de Igualdad del Gobierno, hombres y mujeres pertenecen a especies distintas, ¿es esta la respuesta tolerable de una ministra de Igualdad o es la necedad a voleo de quien escribe los discursos cuando invitan a un congreso?

miércoles, 1 de julio de 2026

Metadatos y un estilo risueño (Crónicas de N)


(Remedios Varo, 1960)

Ciertos restos de normas de un antiguo pueblo planetario, recopiladas por un gobernante bravucón hace muchos siglos, mezcladas después con ritos esotéricos y envueltas en farragosos volúmenes de oscuros intérpretes, forman aquella tradición de opiniones que en una gran parte de nuestro país recibe el nombre de principios. Y es cosa común y no menos funesta ver en nuestros días que una opinión de Tal, un uso antiguo señalado por Cual, un parecer sugerido con irritable petulancia viril por Mach, sean reglas obedecidas con satisfacción por quienes deberían analizar lo que se dice con prudencia. 
 
Estas heces de los siglos más bárbaros forman parte por desgracia de los metadatos de nuestro sistema (o más bien subsistema que tiende a delictivo), cuyos desbarajustes se intentan imponer a la gente vendiendo felicidad, bienestar o igualdad de género, con un estilo risueño, o digámoslo así, simpático, feliz, que espanta “a la más pintada”, es decir, (casi) a cualquiera. 
 
La feminista aplicada ha hincado los codos durante bastante tiempo rastreando entre tantísimos datos sobre datos para encontrar contexto, de modo que se pueda averiguar la ingenua verdad escondida en esa maraña de archivos específicos; descubrir la dulzura y la humanidad sumergidas entre tanta marea. 
 
Enfrascada en la cosa hace, por ejemplo, una búsqueda en la categoría estructural de los metadatos y encuentra por doquier una frase brillante conocida, “lo personal es político”, que viene a señalar a bote pronto cómo en tantas esferas se ejerce el control y el poder. Temblores androcéntricos le recorren el cuerpo: todo conocimiento está amenazado por lluvias de ideas-preguntas que arañan los principios morales, todo entendimiento alude al sentido, a la experiencia. Muy bien, muy bien... pero ¿cómo se erradican las lógicas patriarcales?, ¿por qué no hay una presidenta en el gobierno?, ¿por qué los presidentes deben estar casados (con mujeres)?, ¿qué papel ha de jugar la esposa de un presidente de gobierno?

La feminista afanosa debe interrumpirse. Se colapsa, no hay tiempo de repente para tanta penetración, “no le da la vida” ni las ganas. Eso sí, para cortar por lo sano los temblores maléficos y las arenas movedizas de las estructuras sociales, necesita una búsqueda avanzada en la episteme de la metainformación: ¿por qué el fin justifica los medios?

Y, por otra parte, ¿cuál es el fin?

sábado, 27 de junio de 2026

Nadie ríe el último (Crónicas de N)



(Jacob Cornelisz van Oostsaen [atrib.], 1500 aprox.)

Se lee que hay que “sentir lo que no se ve” aludiendo a cuestiones de alimentación, aunque puede ser aplicado a otros ámbitos.

Se lee que las chicas agitan el “furor-bi” porque las experiencias con algunos hombres las dejan medio agotadas y deciden fluir, en este caso sinónimo de huir de semejantes "prendas".

Se lee que “cuando uno no tiene lo que quiere, debe querer lo que tiene”.

Se lee que, en una ciudad cualquiera, una niña iba de la mano de su madre por un parque con dos paseos paralelos y entre la arboleda avanzaban tres hombres. La madre apretó la mano de la niña y tiró con brusquedad para obligarla a cambiar al otro paseo. Las caras varoniles se llenaron de dientes resplandecientes, risueños, y la pequeña comprendió al instante que debía seguir a su madre.

Es lo que tiene la risa, esa mueca, es un enigma desplegado en el rostro. Pero se dice que también libera hormonas. Tanto hay que decir sobre la risa y la sonrisa… Ábalos sonriendo a sus anchas porque quien es socialista es feminista. Salazar agitando la entrepierna entre risitas ante las mujeres sentadas en sus puestos de trabajo, Sánchez enseñando su dentadura casi perfecta al afirmar que es el presidente del partido más feminista de la historia, Zapatero con amplia sonrisa protectora hacia sus hijas, las joyas de su corona.

Lexicológicamente hablando, se descojonan.

Porque reír es un buen desahogo y excelente sin duda para la salud.

La pregunta es qué piensan las mujeres, incluidas las secretarias abnegadas que entregan su vida a su jefe como si el tiempo no hubiera pasado; el tiempo detenido como piedra angular del engranaje vital. De qué manera sonríen las mujeres del y desde el poder.


viernes, 16 de septiembre de 2022

De Nebrija a Rosalía: la lengua española on fire

https://www.jotdown.es/2022/09/nebrija-rosalia-lengua-espanola-on-fire/


martes, 30 de agosto de 2022

La carne inmortal de Mary Wollstonecraft Shelley | Zero Grados

Un repaso por la obra de Mary Wollstonecraft Shelley, publicado en Zero Grados cuando se cumplían 223 años del nacimiento de la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo. Ahora, 2 años después, sigue vigente y la recordamos. 

La carne inmortal de Mary Wollstonecraft Shelley

Doscientos veinticinco años después de su nacimiento


jueves, 30 de julio de 2020

Anne Fausto-Sterling cumple años



Aunque "El Dolor -tiene un Elemento de Vacío- no puede recordar cuando existió o si existió un tiempo cuando no existiera" (Emily Dickinson), abro una entrada después de mucho tiempo para celebrar el cumpleaños de una de las grandes mujeres de nuestro tiempo, pues"en el silencio no se sabe, hay que seguir, no puedo seguir, voy a seguir" (Samuel Beckett). 

Anne Fausto-Sterling (nacida el 30 de julio de 1944) es profesora emérita de Biología y Estudios de Género de la Universidad de Brown. La recuerdo en un anfiteatro lleno de gente insólita. Yo acababa de leer su célebre artículo “Los cinco sexos”, que se había publicado mucho antes de 2006, cuando la conocí. Había perdido tanto tiempo…, esas cosas que (me) pasan…, pero me dispuse a ponerme al día e intentar aprender de sus libros y artículos, imprescindibles en el campo de la sexología, la biología de género, la identidad sexual y de género, roles de género e intersexualidad. 

Una de las ideas sostenidas por Fausto-Sterling se basa en que la creencia de que la genética por sí sola puede determinar la orientación sexual de una persona es una "descripción pobre y engañosa de lo que hacen los genes y cómo nos afectan. Los genes no están en el fondo de la pirámide, sino en el centro del sándwich".

¡Muchas felicidades, Anne!


domingo, 31 de marzo de 2019

De vuelta a mi blog de la mano de María Moliner: amado léxico


Cómo no recordar a la llamada "académica sin sillón" cuando se cumplen 119 años de su nacimiento. Dejó su  legado en forma de dos volúmenes de más de tres kilos de peso, éxito de ventas y, sobre todo, referente de un esfuerzo y labor titánicos por mejorar y embellecer nuestra lengua castellana. Amado léxico.

Resultado de imagen de maria moliner

viernes, 29 de marzo de 2019

Mi unicornio azul se fue...


Mi unicornio y yo hicimos amistad, un poco con amor, un poco con verdad...
Mi unicornio azul ayer se me perdió,
y puede parecer acaso una obsesión,
pero no tengo más que un unicornio azul
y aunque tuviera dos yo solo quiero aquel...
Cualquier información la pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer,
se fue….

jueves, 14 de diciembre de 2017

                                                                           

                           FAJAS

[Publicado en Zero Grados el 12 de diciembre de 2016. Accésit Premio Carmen de Burgos 2016. Premio Ateneo-Universidad de Málaga 2017]

Fajas, velos y mordazas forman parte de un mismo campo semántico aplicado a lo femenino  

Las fajas son eso que hemos llevado las mujeres y seguimos llevando, ¿durante cuánto tiempo? No se sabe a ciencia cierta. Si tenemos en cuenta los corsés y lastres que nos moldean, una vida de mujer ―su fama o infamia― puede estirarse incluso después de muerta. Elena Garro los arrastra consigo en este momento. Ella ha sido resucitada y reducida mediante una faja que rodea su libro recién salido al mercado; un libro póstumo con un galardón inmemorial en la sobrecubierta, un memento grosero que alude a sus conexiones con hombres, sórdidas ataduras a hombres distinguidos (uno de ellos su cónyuge, un prestigioso poeta que supuestamente la maltrató). Así reza la leyenda notoria que envuelve la publicación para el centenario de su nacimiento: «Mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admirada por Borges». La Musa siempre tiene nombre de Mujer; aunque, por desgracia, no tiene voz ni letras a mano para poder afirmar, o negar, o contarnos lo que hubiera querido. O escoger sus propias palabras para presentar su obra, por ejemplo: «En México, por el simple hecho de ser mujer, todo queda invalidado…»; o las del escritor ‘admirador’: «La Tolstói de México». Las elecciones importan. La reedición de su novela, publicada inicialmente en 1982, cuyo título nos resulta ahora mordaz y revelador, Reencuentro de personajes, ha salido a la luz lastrada, encorsetada, envuelta en una faja opresiva, como la imagen de la escritora a lo largo de los siglos veinte y veintiuno. La retirada de la cinta delatora y las disculpas inútiles de la editorial después de la presión social no alteran el alcance del denigrante blurb.

El término en plural, «fajas», significa «azotes» en germanía; por extensión, penas impuestas al género femenino desde tiempos remotos. Las palabras son hasta perversamente lógicas. El arte del azote pertenece a los hombres de mano larga, maestros de esa indulgencia mórbida con el cuerpo vulnerable del ser inferior, esclavo o solo sumiso. Algo malo habremos hecho las mujeres, no cabe duda; merecemos unos buenos azotes de cuando en cuando, oh fiera de mi niña. Cuántas enaguas levantadas y culitos femeninos en pompa para ser azotados o palmoteados a placer por malas pécoras, por viciosas, por marisabidillas, por demasiado traviesas… Cuántas representaciones humillantes en nuestro imaginario, cuántos últimos tangos en París con sabor a mantequilla rancia.

Porque al fin y al cabo no tenemos disculpa ni solución posible, seguimos siendo unas niñas malcriadas, instruidas en este patriarcado de la letra, de la palabra, de lo eterno varonil. El género en español―dicen― es masculino, pues es el neutro, el que lo abarca todo, el que va más allá de toda significación, pero además ―inciden― no importa. Humpty Dumpty le dejó muy claro a Alicia quién era el que mandaba en este diálogo desigual. Para colmo, las feministas pululamos por ahí, meras criaturas «frustradas, amargadas, rabiosas y fracasadas», como espetó con tan buen criterio popular un alcalde campechano de este país castizo no hace ni un año.

Las fechas sirven como recordatorio de lo peor. Este 11 de diciembre hace cien años que nació Elena Garro. La escritora mejicana tuvo la desgracia de haber sido una adlátere, una creadora que compartió el espacio con otros escritores que velaron sus logros. Al fin y al cabo, el velo es otra prenda indispensable en el armario de la mujer decente. Otro atavío que la oculta y la disimula. Debajo de él se pueden acumular muchos adjetivos: desequilibrada, histérica, autodestructiva, envidiosa. Y también juicios sumarísimos: su personalidad no permitía el reconocimiento, demasiada frustración. Se dice que fue la iniciadora del «realismo mágico» con su novela Los recuerdos del porvenir (1963), publicada cuatro años antes de la novela canónica de este movimiento, identificación que ella rechazó. Atrevimiento de mujer, dame el nombre exacto del fracaso de tus cosas.

Debemos estar alerta, todo muta, se transforma incesante. Aparecen nuevas fajas para nuevas políticas. Existen fajas de alta tecnología, diseño e ingeniería en prendas de control. Fajas subliminales para sujetar bien y modelar al antojo de muchos. «Vamos a organizar un evento ―cultural, por ejemplo― pero, oye, que haya mayoría de mujeres jóvenes, guapas, accesibles..., envíame unas fotitos, anda».

Fajas, velos y mordazas forman parte de un mismo campo semántico aplicado a lo femenino. No a lo masculino. Ellos no tienen ese tipo de vendas o de vendajes que les paren las lenguas o les deformen los pies. Ellos disparan sin miedo a las consecuencias, apuntan con tino y se llevan la banda del mérito sin mucho esfuerzo.

Hemos conseguido quitar la infame faja de papel del libro de Elena Garro. Pero hay que estar alerta, soltar prendas cuanto antes. No suscribamos el tópico de Lampedusa, «que todo cambie para que todo siga igual». Cuidado con la resurrección de la faja oculta, vamos a controlar nuestros armarios y sus prendas secretas. Será mejor para nosotras en el futuro que, al final, se está pareciendo demasiado al pasado. Apostemos por los recuerdos del porvenir.


martes, 28 de febrero de 2017

Fajas

Fajas: Fajas, velos y mordazas forman parte de un mismo campo semántico aplicado a lo femenino. A Elena Garro la encorsetaron en la reedición de su propio libro.

viernes, 6 de enero de 2017

Seis películas y dos series favoritas de 2016



1
The Neon Demon 



2
La llegada







3
Elle

 

4
L' avenir



5

Toni Erdmann


6
Animales nocturnos


I
El joven papa


II
The affair