sábado, 27 de junio de 2026

Nadie ríe el último (Crónicas de N)



(Jacob Cornelisz van Oostsaen [atrib.], 1500 aprox.)

Se lee que hay que “sentir lo que no se ve” aludiendo a cuestiones de alimentación, aunque puede ser aplicado a otros ámbitos.

Se lee que las chicas agitan el “furor-bi” porque las experiencias con algunos hombres las dejan medio agotadas y deciden fluir, en este caso sinónimo de huir de semejantes "prendas".

Se lee que “cuando uno no tiene lo que quiere, debe querer lo que tiene”.

Se lee que, en una ciudad cualquiera, una niña iba de la mano de su madre por un parque con dos paseos paralelos y entre la arboleda avanzaban tres hombres. La madre apretó la mano de la niña y tiró con brusquedad para obligarla a cambiar al otro paseo. Las caras varoniles se llenaron de dientes resplandecientes, risueños, y la pequeña comprendió al instante que debía seguir a su madre.

Es lo que tiene la risa, esa mueca, es un enigma desplegado en el rostro. Pero se dice que también libera hormonas. Tanto hay que decir sobre la risa y la sonrisa… Ábalos sonriendo a sus anchas porque quien es socialista es feminista. Salazar agitando la entrepierna entre risitas ante las mujeres sentadas en sus puestos de trabajo, Sánchez enseñando su dentadura casi perfecta al afirmar que es el presidente del partido más feminista de la historia, Zapatero con amplia sonrisa protectora hacia sus hijas, las joyas de su corona.

Lexicológicamente hablando, se descojonan.

Porque reír es un buen desahogo y excelente sin duda para la salud.

La pregunta es qué piensan las mujeres, incluidas las secretarias abnegadas que entregan su vida a su jefe como si el tiempo no hubiera pasado; el tiempo detenido como piedra angular del engranaje vital. De qué manera sonríen las mujeres del y desde el poder.


No hay comentarios: